
martes, 17 de abril de 2012
viernes, 13 de abril de 2012
Jueves 12 de Marzo
Se vivió un jueves de fútbol y poesía, Jorgito Marial nos llenó de inspiración y se vio toda la lírica en el verde césped sintético.

El tema que nos preocupa es el after fulbito. Hoy golpean la puerta del chori, mañana vendrán por nosotros. Los choripanes en la ciudad de Córdoba sólo se podrán degustar de noche ya que una nueva ordenanza municipal dispone que los deliciosos sandwichs de chorizo pueden comercializarse de 21 a 8 en puestos callejeros. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Favorecer los alfajores serranos?
Como buen centro delantero nos adelantamos a la jugada y empezamos las negociaciones con nuestro esponsor. Con la estrategia de las grandes cadenas "mejoramos cualquier presupuesto", presentamos el desafío:

Ambiciosa la propuesta, será aceptada??

El tema que nos preocupa es el after fulbito. Hoy golpean la puerta del chori, mañana vendrán por nosotros. Los choripanes en la ciudad de Córdoba sólo se podrán degustar de noche ya que una nueva ordenanza municipal dispone que los deliciosos sandwichs de chorizo pueden comercializarse de 21 a 8 en puestos callejeros. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Favorecer los alfajores serranos?
Como buen centro delantero nos adelantamos a la jugada y empezamos las negociaciones con nuestro esponsor. Con la estrategia de las grandes cadenas "mejoramos cualquier presupuesto", presentamos el desafío:
Ambiciosa la propuesta, será aceptada??
viernes, 23 de marzo de 2012
La educación se fue al carajo
Desde el fulbito de los jueves repudiamos la falta de respeto a los alumnos de la escuela donde Francisco "Pancho" Lamolina es vicedirector. No realizamos ningún comentario de su director, porque queremos seguir jugando los jueves, y mucho menos ahora que está la Copa Argentina en juego.
La pedagogía de Lamolina basada en el "siga, siga" deja mucho que desear, más si queremos proteger a los habilidosos. Pero Lamolina dice basta: "Si seguimos así, se va a matar un referí". Parece ser que Pancho entendió el mensaje que continuamente en la década del 90 bajó desde la tribuna cada vez que dirigió un partido.
¿Como este señor puede ser vicedirector de la escuela de árbitros? La educación se fue al carajo.
La pedagogía de Lamolina basada en el "siga, siga" deja mucho que desear, más si queremos proteger a los habilidosos. Pero Lamolina dice basta: "Si seguimos así, se va a matar un referí". Parece ser que Pancho entendió el mensaje que continuamente en la década del 90 bajó desde la tribuna cada vez que dirigió un partido.
¿Como este señor puede ser vicedirector de la escuela de árbitros? La educación se fue al carajo.
jueves, 2 de febrero de 2012
Increíble
De no creer, habría fulbito un jueves!!
Cualquier coincidencia con la realidad es casualidad...
Cualquier coincidencia con la realidad es casualidad...
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Jueves 15 de Diciembre
Último jueves del año, no sabemos, lo que si queda claro el baile que hubo, va, tampoco para tanto. Fue un 5 contra 4, y como es costumbre, y como no se quería contradecir la estadísticas
Los 4 fueron más que 5. Ojo, hasta ahí nomas, por un momento se la vieron bastante negra. Tanto, que el Chuza pidió la hora faltando 20 minutos. Lo que sí destacamos que los 5 jugaron un fútbol super ofensivo, tres puntas, a presionar bien arriba, bien a lo Bielsa. No es con animo de generar polémica, aparte el blog es totalmente independiente y neutral, pero los victoriosos solo se defendieron como pudieron y metían un contra ataque atrás de otro, y al no contar con un arquero como la gente se vio la diferencia en el tanteador.

La nota de color fue el retorno de Luis, sabemos que esta negociando el pase con un club de Bs As. Esperemos cobrar el derecho de formación.
No hay novedades por la fiesta de fin de año. Lo que podemos confirmar a ciencia cierta es que se cayó lo de Wachiturros.
Les dejo la frase del año que utilizaré el fin de semana próximo: "Les deseo los mejores augurios y les recuerdo que no es una fiesta de "regalos", sino para recordar la llegada del niñito Jesús. Saludos afectuosos"
Chuza (Joven Argentino 2/1/1981 -....)
Los 4 fueron más que 5. Ojo, hasta ahí nomas, por un momento se la vieron bastante negra. Tanto, que el Chuza pidió la hora faltando 20 minutos. Lo que sí destacamos que los 5 jugaron un fútbol super ofensivo, tres puntas, a presionar bien arriba, bien a lo Bielsa. No es con animo de generar polémica, aparte el blog es totalmente independiente y neutral, pero los victoriosos solo se defendieron como pudieron y metían un contra ataque atrás de otro, y al no contar con un arquero como la gente se vio la diferencia en el tanteador.

La nota de color fue el retorno de Luis, sabemos que esta negociando el pase con un club de Bs As. Esperemos cobrar el derecho de formación.
No hay novedades por la fiesta de fin de año. Lo que podemos confirmar a ciencia cierta es que se cayó lo de Wachiturros.
Les dejo la frase del año que utilizaré el fin de semana próximo: "Les deseo los mejores augurios y les recuerdo que no es una fiesta de "regalos", sino para recordar la llegada del niñito Jesús. Saludos afectuosos"
Chuza (Joven Argentino 2/1/1981 -....)
lunes, 5 de diciembre de 2011
Se nos fue...
Otra gloria que no pasará por el Ñaro, se nos fue lo más parecido a Juani con la casaca verde amarela.
Sócrates, el demócrata del fútbol
Publicado el 5 dic 2011.
El excentrocampista brasileño, quien falleció ayer a los 57 años a causa de un choque séptico de origen intestinal, causado por una bacteria, influyó a su país con su ideología y maravilló al mundo con su juego en los Mundiales del 82 y 86. “Para mí”, reflexionaba Sócrates, “lo ideal sería un socialismo perfecto, donde todos los hombres tengan los mismos derechos y los mismo deberes. Una concepción del mundo sin poder”.

El estadio de Pacaembú a reventar, 37.000 gargantas alborotadas, voces perdidas entre el ruido, aficionados expectantes antes de la final del torneo paulista de 1983, entre el Corinthians y el São Paulo. De repente, un futbolista, estilizado, pelo rizoso, barbado, salta al campo solo, con el brazo alzado y una camiseta con mensaje. “Ganar o perder, pero siempre con democracia”, se leía. Más gritos, más fuertes.
Era Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieria de Oliveira (Belém, Brasil; 1954), el jugador de O Timao, todo un ídolo por su elegancia en el juego, por su filosofía de vida fuera de él, por un manual político valiente, rebelde. Era El Doctor. Querido por muchos porque siempre siguió a rajatabla su ideal, “el de ayudar a los demás”, falleció ayer en el centro hospitalario de su país en el que permanecía ingresado a causa de un choque séptico de origen intestinal, provocado por una bacteria. Fue consecuencia, en cualquier caso, de los excesos de muchos años con la bebida, algo que también defendió, aunque en los últimos años se recetara, con su ironía habitual, cerveza sin alcohol.
Para Sócrates el balón fue un adorno de los libros en su infancia, azuzado por su padre -admirador de los filósofos griegos- para que ejerciera una “profesión digna”.
Siempre le atrajo la medicina, pero su talento no estaba en las manos, sino en los pies, minúsculos (calzaba un 37; algo extraño en alguien de 1,93 metros) y un tanto deformados porque tenía un hueso desencajado en el talón, lo que le permitía tirar, por ejemplo, penaltis de tacón con una fuerza extraordinaria.
Así que cuando se dio cuenta, con 23 años, era jugador del Corinthians y médico. “Sócrates Souza, pediatra”, ponía en el cartel de bienvenida de su casa. Con los shorts azules y la camiseta ajustada, como en la época, Sócrates deslumbró al mundo en España 1982 con la afamada selección de Brasil -también fue el capitán en México en 1986-, que desplegó uno de los juegos más bellos y menos premiados. “Mala suerte y peor para el fútbol”, convino el jugador a pie de campo, nada más ser eliminado por Italia (3-2) en la segunda fase, lo que se conoce como La tragedia de Sarrià. “No hay que jugar para ganar, sino para que no te olviden”, insistió hace poco.
Su selección lo consiguió, con ese fútbol alegre, un tanto despreocupado, de mucho toque, con Junior, Serginho, Zico, Eder, Falcao, Cerezo… En medio de cada ataque estaba Sócrates, siempre con la cabeza alta y los brazos caídos, enganche que danzaba hacia la derecha, que bien valía para distribuir el cuero que para lanzar paredes, que para soltar algún centro y llegar desde la segunda línea al remate.
No le fue bien al 8 salir de su país, al contrario que a su hermano pequeño Raí, que deslumbró en Francia (PSG) después de aupar al São Paulo de Telé Santana en la final de la Intercontinental contra el dream team de Cruyff en el 92. El Doctor no fue feliz siquiera cuando el Fiorentina desembolsó tres millones por él y puso a su disposición 18 billetes a Brasil por curso, dos coches y una mansión. A Sócrates le pudo la saudade y regresó a casa, al Flamengo, y luego al Santos. “El fútbol se agota pronto, por lo que le dedico mi tiempo. Ya vendrá mi otra pasión, lo que me gusta por encima de todas las cosas”. Se refería a la medicina.
Tampoco le fue demasiado bien, quizá porque sus ideas curativas eran demasiado transgresoras. Inquieto, sin embargo, probó como pintor, pero sin clientela ni críticas positivas se centró también en la música, donde compuso dos discos que se mantienen inéditos. “No se me daba muy bien”, reconocía no hace tanto. Lo suyo era el fútbol. Por eso, en una última aventura, a los 50, bien cascado, fue durante un mes al Gartforth Town, club norteño de Inglaterra. Tiempos pasados; tiempos peores. Quizá porque, paradójicamente, ya no tenía el micro que le dio el fútbol, porque rechazó meterse en la política, por más que el expresidente Lula y otros se lo pidieran.
“Los futbolistas somos artistas y, por tanto, somos los únicos que tenemos más poder que sus jefes”, argumentaba el centrocampista. De eso se dio cuenta en 1982, cuando junto a Wladimir y Casagrande, entre otros, además de Adilson Monteiro, el entonces director deportivo del Corinthians, ya cansados de la opresión de la dictadura militar de Figueiredo, decidieron crear un curioso sistema de democracia en el O Timao.
“Para mí”, reflexionaba Sócrates; “lo ideal sería un socialismo perfecto, donde todos los hombres tengan los mismos derechos y los mismo deberes. Una concepción del mundo sin poder”. Por eso defendió a ultranza lo que se conoció como la democracia corinthiana, forma de gobierno bajo el lema de “Libertad con responsabilidad”, donde el club actuaba como una comunidad de personas en la que todos sus miembros, desde los suplentes o utileros hasta los más altos directivos, tomaban en conjunto todas las decisiones que los afectaban, y en la que todos los votos contaban por igual. La mayoría, el consenso, mandaba.
Así, se establecieron los horarios de los entrenamientos, las comidas, las alineaciones, fichajes, despidos… todo. Incluso se aprobó la libertad de acción del futbolista a deshoras fuera de la cancha, nada mejor para Sócrates, que siempre defendió su derecho a fumar un cigarrillo tras otro, a beber. “El vaso de cerveza es mi mejor psicólogo”, decía con esa voz susurrante, entremezclada con gallos. Entre otras cosas porque nunca le hizo falta correr demasiado; le alcanzaba con su cerebro, con sus pies.
Por más que lo defendiera, sin embargo, este admirador de Marx nunca fue uno más en el vestuario del Corinthians, club que se convirtió en la imagen de la revolución brasileña en contra de la dictadura, que ya estaba al final de su mandato.
No era raro ver imágenes del equipo, ante sus 80.000 fieles seguidores, con pancartas antes de los partidos como “Democracia”, “Quiero votar a mi presidente” y “Derechos ya”. Ese el otro éxito del Corinthians, que se laureó con los campeonatos del 82 y, ya en Pacaembú, en 1983, el día de la final paulista ante 37.000 gargantas alborotadas, voces perdidas entre el ruido… Sócrates marcó el único gol, el del triunfo.
Diario El País (España)
DIXIT:
"Brasil pierde a unos de sus hijo más queridos, el Doctor Sócrates. Sobre el césped, con su talento y toques, fue un genio del fútbol. Fue un brasileño activo políticamente, interesado en buscar el bienestar de su pueblo y del país"
Dilma Rousseff (presidenta de Brasil)
"Con profunda tristeza recibí la noticia del fallecimiento de esta gran personalidad, formidable futbolista y entrañable amigo, con quien tuve el placer de compartir muchos momentos de alegría cuando fuimos compañeros en Fiorentina"
Daniel Passarella (presidente de River)
Sócrates, el demócrata del fútbol
Publicado el 5 dic 2011.
El excentrocampista brasileño, quien falleció ayer a los 57 años a causa de un choque séptico de origen intestinal, causado por una bacteria, influyó a su país con su ideología y maravilló al mundo con su juego en los Mundiales del 82 y 86. “Para mí”, reflexionaba Sócrates, “lo ideal sería un socialismo perfecto, donde todos los hombres tengan los mismos derechos y los mismo deberes. Una concepción del mundo sin poder”.

El estadio de Pacaembú a reventar, 37.000 gargantas alborotadas, voces perdidas entre el ruido, aficionados expectantes antes de la final del torneo paulista de 1983, entre el Corinthians y el São Paulo. De repente, un futbolista, estilizado, pelo rizoso, barbado, salta al campo solo, con el brazo alzado y una camiseta con mensaje. “Ganar o perder, pero siempre con democracia”, se leía. Más gritos, más fuertes.
Era Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieria de Oliveira (Belém, Brasil; 1954), el jugador de O Timao, todo un ídolo por su elegancia en el juego, por su filosofía de vida fuera de él, por un manual político valiente, rebelde. Era El Doctor. Querido por muchos porque siempre siguió a rajatabla su ideal, “el de ayudar a los demás”, falleció ayer en el centro hospitalario de su país en el que permanecía ingresado a causa de un choque séptico de origen intestinal, provocado por una bacteria. Fue consecuencia, en cualquier caso, de los excesos de muchos años con la bebida, algo que también defendió, aunque en los últimos años se recetara, con su ironía habitual, cerveza sin alcohol.
Para Sócrates el balón fue un adorno de los libros en su infancia, azuzado por su padre -admirador de los filósofos griegos- para que ejerciera una “profesión digna”.
Siempre le atrajo la medicina, pero su talento no estaba en las manos, sino en los pies, minúsculos (calzaba un 37; algo extraño en alguien de 1,93 metros) y un tanto deformados porque tenía un hueso desencajado en el talón, lo que le permitía tirar, por ejemplo, penaltis de tacón con una fuerza extraordinaria.
Así que cuando se dio cuenta, con 23 años, era jugador del Corinthians y médico. “Sócrates Souza, pediatra”, ponía en el cartel de bienvenida de su casa. Con los shorts azules y la camiseta ajustada, como en la época, Sócrates deslumbró al mundo en España 1982 con la afamada selección de Brasil -también fue el capitán en México en 1986-, que desplegó uno de los juegos más bellos y menos premiados. “Mala suerte y peor para el fútbol”, convino el jugador a pie de campo, nada más ser eliminado por Italia (3-2) en la segunda fase, lo que se conoce como La tragedia de Sarrià. “No hay que jugar para ganar, sino para que no te olviden”, insistió hace poco.
Su selección lo consiguió, con ese fútbol alegre, un tanto despreocupado, de mucho toque, con Junior, Serginho, Zico, Eder, Falcao, Cerezo… En medio de cada ataque estaba Sócrates, siempre con la cabeza alta y los brazos caídos, enganche que danzaba hacia la derecha, que bien valía para distribuir el cuero que para lanzar paredes, que para soltar algún centro y llegar desde la segunda línea al remate.
No le fue bien al 8 salir de su país, al contrario que a su hermano pequeño Raí, que deslumbró en Francia (PSG) después de aupar al São Paulo de Telé Santana en la final de la Intercontinental contra el dream team de Cruyff en el 92. El Doctor no fue feliz siquiera cuando el Fiorentina desembolsó tres millones por él y puso a su disposición 18 billetes a Brasil por curso, dos coches y una mansión. A Sócrates le pudo la saudade y regresó a casa, al Flamengo, y luego al Santos. “El fútbol se agota pronto, por lo que le dedico mi tiempo. Ya vendrá mi otra pasión, lo que me gusta por encima de todas las cosas”. Se refería a la medicina.
Tampoco le fue demasiado bien, quizá porque sus ideas curativas eran demasiado transgresoras. Inquieto, sin embargo, probó como pintor, pero sin clientela ni críticas positivas se centró también en la música, donde compuso dos discos que se mantienen inéditos. “No se me daba muy bien”, reconocía no hace tanto. Lo suyo era el fútbol. Por eso, en una última aventura, a los 50, bien cascado, fue durante un mes al Gartforth Town, club norteño de Inglaterra. Tiempos pasados; tiempos peores. Quizá porque, paradójicamente, ya no tenía el micro que le dio el fútbol, porque rechazó meterse en la política, por más que el expresidente Lula y otros se lo pidieran.
“Los futbolistas somos artistas y, por tanto, somos los únicos que tenemos más poder que sus jefes”, argumentaba el centrocampista. De eso se dio cuenta en 1982, cuando junto a Wladimir y Casagrande, entre otros, además de Adilson Monteiro, el entonces director deportivo del Corinthians, ya cansados de la opresión de la dictadura militar de Figueiredo, decidieron crear un curioso sistema de democracia en el O Timao.
“Para mí”, reflexionaba Sócrates; “lo ideal sería un socialismo perfecto, donde todos los hombres tengan los mismos derechos y los mismo deberes. Una concepción del mundo sin poder”. Por eso defendió a ultranza lo que se conoció como la democracia corinthiana, forma de gobierno bajo el lema de “Libertad con responsabilidad”, donde el club actuaba como una comunidad de personas en la que todos sus miembros, desde los suplentes o utileros hasta los más altos directivos, tomaban en conjunto todas las decisiones que los afectaban, y en la que todos los votos contaban por igual. La mayoría, el consenso, mandaba.
Así, se establecieron los horarios de los entrenamientos, las comidas, las alineaciones, fichajes, despidos… todo. Incluso se aprobó la libertad de acción del futbolista a deshoras fuera de la cancha, nada mejor para Sócrates, que siempre defendió su derecho a fumar un cigarrillo tras otro, a beber. “El vaso de cerveza es mi mejor psicólogo”, decía con esa voz susurrante, entremezclada con gallos. Entre otras cosas porque nunca le hizo falta correr demasiado; le alcanzaba con su cerebro, con sus pies.
Por más que lo defendiera, sin embargo, este admirador de Marx nunca fue uno más en el vestuario del Corinthians, club que se convirtió en la imagen de la revolución brasileña en contra de la dictadura, que ya estaba al final de su mandato.
No era raro ver imágenes del equipo, ante sus 80.000 fieles seguidores, con pancartas antes de los partidos como “Democracia”, “Quiero votar a mi presidente” y “Derechos ya”. Ese el otro éxito del Corinthians, que se laureó con los campeonatos del 82 y, ya en Pacaembú, en 1983, el día de la final paulista ante 37.000 gargantas alborotadas, voces perdidas entre el ruido… Sócrates marcó el único gol, el del triunfo.
Diario El País (España)
DIXIT:
"Brasil pierde a unos de sus hijo más queridos, el Doctor Sócrates. Sobre el césped, con su talento y toques, fue un genio del fútbol. Fue un brasileño activo políticamente, interesado en buscar el bienestar de su pueblo y del país"
Dilma Rousseff (presidenta de Brasil)
"Con profunda tristeza recibí la noticia del fallecimiento de esta gran personalidad, formidable futbolista y entrañable amigo, con quien tuve el placer de compartir muchos momentos de alegría cuando fuimos compañeros en Fiorentina"
Daniel Passarella (presidente de River)
viernes, 2 de diciembre de 2011
Jueves 1° de Dieciembre
Otro partidazo el de ayer, motivos varios, el regreso de los Hijos de Marta, los regresos del Tuiti y Ger, el volver a ser 5 contra 5.
Los Hijos de Marta presentaban equipo muleto, un mix de suplentes y titulares, lo que hacía parecer un partido de la copa argentina.
La frase a destacar "por la misma por la misma", del Tuiti. Los hijos de marta no entendían nada, claro era una jugada de 6 meses atrás cuando el canario era una fija.
Lo más destacado de ayer fue la última jugada, cuando se cerraba la noche. Había picado por la punta, se lo vio que había ido a buscarla al rincón, la agarró.
Y Lucho pidió el pase, esa es gentileza de la casa? "Claro respondió Ariel" y así disfrutamos de la cerveza sin costo que tenía destino de otra mesa en La Bartola.


El Comité de Jarana termina de armar la joda del cumple de Serenito el 4 de diciembre y se pone todas las pilas con el asado de fin de año. Los que quieran ir a saludarlo, los espera a brindar con Cindor.
Los Hijos de Marta presentaban equipo muleto, un mix de suplentes y titulares, lo que hacía parecer un partido de la copa argentina.
La frase a destacar "por la misma por la misma", del Tuiti. Los hijos de marta no entendían nada, claro era una jugada de 6 meses atrás cuando el canario era una fija.
Lo más destacado de ayer fue la última jugada, cuando se cerraba la noche. Había picado por la punta, se lo vio que había ido a buscarla al rincón, la agarró.
Y Lucho pidió el pase, esa es gentileza de la casa? "Claro respondió Ariel" y así disfrutamos de la cerveza sin costo que tenía destino de otra mesa en La Bartola.


El Comité de Jarana termina de armar la joda del cumple de Serenito el 4 de diciembre y se pone todas las pilas con el asado de fin de año. Los que quieran ir a saludarlo, los espera a brindar con Cindor.
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