
Se disputó como no podía ser de otra forma, un jueves por la noche el fulbito contra la violencia de genero.
Abarcando dentro del genero a muchos colectivos, amas de casa, jueces de línea, tacheros rosarinos, y habilidosos números 10.
El partido se vivió dentro del marco de un típico partido de homenaje, mucha camaradería, se paró para ir a tomar agua, y hasta para ir a orinar.
Hubo tanto respeto entre los equipos que en los primeros 20 minutos no se atacaban, los rivales se estudiaban, el partido basculaba entre no presentarse a rendir o tirarse un lance por zafar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario